
Otra castañada más. Asamos las castañas —y se quemaron pocas, lo cual es un avance—, boniatos y manzanas al horno, aunque no llegamos a tiempo para los panellets; no se puede tener todo. Este año teníamos una decoración muy trabajada. Vacié una calabaza por primera vez (no es tanto como parece, casi todo son pepitas) y conseguí arrancarle, en el sentido más literal, una sonrisa simpática; luego busqué otras cosas en las que Micaela pudiera participar. Le encanta presumir de «trabajitos», como los llama ella.
Sobre unos fantasmitas de cartulina, M pegó unos ojos móviles y añadiendo una base de plastilina conseguimos un coro fantasmal alrededor de una velita. También preparamos una caja especial para los frutos de otoño, y un centro de mesa con hojas que habíamos recogido del bosque, además de bellotas y piñas. A la calabaza madre, M le preparó unas calabacitas de tela, rellenándolas con algodón. Luego lo colocamos todo en la repisa de la ventanita de la cocina, ¡y a comer!
Los simpáticos animales-castaña (¿hormigas?, ¿cabritas?) son del pintor e ilustrador Tobias Emskötter. Este era el círculo de fantasmas:

2 comentarios
14 02 2008 a las 6:17 pm
Very nice made – good luck for You from the castañada-painter
14 02 2008 a las 8:19 pm
Vielen Dank, Tobias, und herzliche Grüsse!