El otro día se prestaba poco para una comida al aire libre, pero los cuatro (perra incluida) necesitábamos respirar un poco de montaña. Cogimos las cosas y nos fuimos a una zona de barbacoas muy tranquila y muy cerquita de casa.
Hacía tanto frío y la niebla era tan espesa, que a duras penas nos apartamos del fuego. Eso nos dio la idea de celebrar una especie de solsticio de invierno (con algo de retraso, pero nada importante) y estuvimos lanzando al fuego las malas experiencias de todo el año.

Al foc!
Hubo ratos en que la niebla fue realmente espesa:

Pero la comida no perdió nada.

2 comentarios
5 01 2009 a las 7:17 am
En invierno también se pueden hacer muchas cosas. Lo importante es no quedarse siempre “encerrado” en casa… Nosotros salimos mucho en invierno, aunque a veces nos cuesta uno que otro catarro :S
¡Feliz invierno! Un beso.
7 01 2009 a las 7:13 pm
Entre los pocos que pasaron, hubo quien nos miró con cara de que estábamos locos. Pero yo creo que importa sentir la naturaleza como es en realidad, pasar frío en invierno y acercarse a un fuego, pasar calor en verano y alegrarse de un buen capuzón en el río. Si no, vivimos una vida artificial, siempre cerrados, siempre bien servidos, siempre a 22º, ni frío ni calor, ni vivo ni muerto…