El lunes fue el primer día de otoño y este año lo recibiremos despacito, haciendo que la montaña se acerque a casa antes que nostros a la montaña.
Estos días Micaela no para de recoger almendras (del suelo siempre) y luego, en casa, las pone en el frutero para comerlas de postre, tal cual, o dar con una tarta facilita.
Y de tanto buscar sitio a las almendras, se ha inventado lo que ella denomina máquina de pasar almendras. Primero se pone una cuchara de postre encarada hacia el asa del frutero, luego se deja caer en ella la almendra, que se desliza por el interior del asa y termina cayendo en el frutero, por el otro lado. Y si no otra cosa, hace el trabajo más entretenido.

Esta tarde tenemos previsto probar con una tarta de Santiago, a ver qué tal.
4 comentarios
24 09 2009 a las 10:33 am
Es una máquina chulísima…
24 09 2009 a las 1:37 pm
Sí que lo es. Ahora tenemos que introducirle una mejora: que nos discrimine las almendras amargas de las dulces.
24 09 2009 a las 1:42 pm
¡Ah, y la tarta salió también muy buena!
La única pega es que a Micaela no le gustó mucho y a papá tampoco y, por tanto, me toca comérmela sola (que tampoco será mucho esfuerzo, la verdad).
Saludos.
24 09 2009 a las 2:58 pm