Ayer a mediodía, antes de que llegasen las lluvias, salimos a la montaña por primera vez desde que llegó Oriol. Estuvimos muy cerquita de casa, para no agotarnos, y nos quedamos también muy cerquita del coche.
Micaela pudo saltar rocas, trepar, correr, buscar escondrijos de hadas, hacer fotos de flores para pintarlas después en casa… y Oriol, como no, aprovechó para comer.


